Aliança Catalana enfrenta serios retos en su búsqueda de candidatos para las próximas elecciones municipales en Ripoll, Barcelona. La situación se complica debido a la oposición de grupos antifascistas como Arran.
Desde principios de mes, Sílvia Orriols, alcaldesa de Ripoll y líder de Aliança Catalana, ha admitido que su partido no ha logrado certificar un candidato destacado. Esto genera incertidumbre sobre cómo afectará esta falta de candidatos a su desempeño electoral.
A medida que se acercan las elecciones, Arran ha convocado una manifestación antifascista para evitar que Aliança Catalana ocupe el Fossar de les Moreres. En sus declaraciones, Arran enfatizó: «¡Este año no les permitiremos apropiarse del Fossar, ni del independentismo, ni de las calles!».
Orriols ha señalado que no todos los candidatos serán «explícitamente nacionalistas catalanes». Este enfoque podría atraer a un electorado más amplio pero también genera críticas dentro del movimiento independentista.
En un intento por fortalecer su posición, Aliança Catalana ha mantenido conversaciones con Sandro Rosell. Sin embargo, la incertidumbre persiste sobre quién será el candidato en Barcelona.
La nueva sede central de Aliança Catalana se inaugurará a mediados o finales del próximo mes en Ripoll. Orriols ha reafirmado que su partido no establece «cordones sanitarios ni pacto de ninguna índole contra nadie».
A pesar de estos esfuerzos, Aliança Catalana ha sido acusada de realizar actos de reafirmación racista en el Fossar de les Moreres. Esto añade otra capa de complejidad a su imagen pública y a su estrategia electoral.
Con el inicio del proceso electoral cada vez más cercano, la presión aumenta sobre Aliança Catalana para definir su posición y sus candidatos ante un panorama político adverso y lleno de desafíos.










