La final del Mundial de 2030 podría celebrarse en Marruecos, según informes, en una decisión que se enmarca en una compleja estrategia geopolítica que involucra a Washington, Rabat y la FIFA. Esta posibilidad surge en un contexto donde España había asumido que la final se jugaría en Madrid o Barcelona.
La propuesta de que Marruecos albergue la final, según un medio británico, se interpreta como un movimiento de Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Esta decisión se vincula con la relación entre Marruecos y Estados Unidos, país que es un socio estratégico en la defensa de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Además, Marruecos fue uno de los países que firmaron los acuerdos de Abraham, normalizando relaciones con Israel, un punto clave en la agenda de Estados Unidos en Oriente Próximo.
Contexto geopolítico y la FIFA
El mapa del fútbol global ha experimentado un cambio hacia el mundo árabe, con Qatar como sede en 2022 y Arabia Saudí fijada para 2034. La FIFA, bajo la dirección de Infantino, busca justificar la participación de África en la organización del Mundial. La promesa de la final a Marruecos podría asegurar el apoyo de las federaciones africanas de cara a las elecciones presidenciales de la FIFA, programadas para el 18 de marzo de 2027.
La candidatura inicial de España para liderar el Mundial de 2030 ha experimentado cambios. Luis Rubiales, expresidente de la Federación Española de Fútbol, ha señalado que la candidatura original, que incluía a España, Portugal y Marruecos desde el principio, sufrió modificaciones. Según Rubiales, la inclusión posterior de Uruguay, Paraguay y Argentina, anunciada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, alteró el plan inicial.
Se había llegado a un acuerdo para que la final se celebrara en el Santiago Bernabéu en Madrid. Sin embargo, la situación cambió con la salida de Rubiales de la federación y la de Fernando Gomes de la federación portuguesa. Marruecos, en este nuevo escenario, comenzó a ejercer presión, especialmente después de que Sánchez anunciara un Mundial con la inclusión de los países hispanoamericanos sin haber cerrado la sede de la final.
Reacciones en Europa y el futuro de la candidatura
En Europa, la situación ha generado reacciones. Tras la reciente crisis migratoria en la frontera de Ceuta, partidos políticos en España, como Sumar y Podemos, han abogado por revisar la relación con Marruecos. Incluso Vox ha solicitado la exclusión de Marruecos de la organización del Mundial. Estas tensiones políticas, junto con la presión de Estados Unidos y los intereses en el mundo árabe, están convirtiendo la organización del Mundial de 2030 en un escenario complejo.
Rubiales ha expresado que si a España se le retira la final, el país no debería continuar en la organización del Mundial. Argumenta que España era la fuerza impulsora del proyecto, con las mejores competiciones y una selección campeona del mundo. La pérdida del partido inaugural, según Rubiales, ya representa un daño significativo.
La FIFA, por su parte, ha desmentido la información sobre la oferta de la final a Marruecos, calificándola de falsa y engañosa. A pesar de esto, la relación entre Infantino y Marruecos ha sido objeto de atención, especialmente con la sede de las elecciones presidenciales de la FIFA fijada en Rabat el 18 de marzo de 2027.
La situación actual del Mundial de 2030 se presenta como un tablero de ajedrez gigante, donde la geopolítica y los intereses de diversas partes influyen en las decisiones sobre las sedes. La incertidumbre sobre la final y la participación de Marruecos sigue siendo un tema central en los debates sobre la organización del torneo.
Source: cadenaser.com










