La relación entre la UEFA y la FIFA ha experimentado una nueva fractura tras la propuesta de la FIFA de crear una sociedad mercantil, FIFA Forward Enterprise (FFE), destinada a gestionar los derechos comerciales de sus principales eventos. Esta iniciativa, que busca la entrada de inversores privados, ha generado una fuerte oposición por parte de la UEFA, que la considera una línea que las instituciones reguladoras del fútbol no deberían cruzar.
La FIFA, bajo la presidencia de Gianni Infantino, ha explicado que la FFE se encargaría de la organización de grandes eventos masculinos, femeninos y juveniles. El plan contempla la venta de un 21% de esta sociedad a empresas inversoras a largo plazo, aunque la FIFA asegura que la gobernanza y el poder seguirán siendo suyos. El objetivo declarado es liberar el potencial comercial y las oportunidades de la FIFA, con una valoración de la nueva sociedad en 20.000 millones de dólares, de los cuales se venderían 4.200 millones.
Los fondos recaudados se destinarían a las 211 federaciones miembro, con un reparto que podría alcanzar los 86 millones adicionales para cada una hasta el año 2038. La FIFA insiste en que su propósito es llevar el fútbol a todos los rincones del mundo. Sin embargo, la propuesta ha encontrado resistencia, especialmente de la UEFA, que ha emitido un comunicado expresando su preocupación.
La inquietud de la UEFA y los inversores
La respuesta de la UEFA a la información fue inmediata, señalando que «Esto traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar». El organismo europeo ha instado a todas las federaciones nacionales de fútbol, ligas, clubes, jugadores, aficionados y gobiernos a tomarse este asunto «muy en serio».
La UEFA ha enfatizado que «El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente». También ha declarado que «Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo», en un mensaje directo a la organización mundial.
Entre las empresas seleccionadas por la FIFA para buscar inversores se encuentran JP Morgan, OpenEconomics, BANN Ventures y Thrive Eternal. Esta última, Thrive Eternal, está vinculada a la familia Kushner. El fondo Thrive Capital, impulsado por Joshua Kushner, figura entre los interesados, con JP Morgan como asesor financiero de la operación.
La inquietud de la UEFA radica en la lógica empresarial que subyace a esta propuesta. La posibilidad de que fondos de inversión participen en el negocio del Mundial genera temor a que aumente la presión para ampliar aún más las competiciones o incluso reducir el intervalo de cuatro años entre ediciones con el fin de maximizar la rentabilidad. Esta preocupación se alinea con los desencuentros previos entre la UEFA y la FIFA respecto a la saturación del calendario internacional y la expansión de torneos impulsados por Infantino.
El debate sobre la privatización
La FIFA rechaza la idea de que se trate de una privatización del Mundial. En su explicación oficial, sostiene que la nueva estructura solo afectaría la gestión comercial de sus competiciones y que conservará el control exclusivo sobre la gobernanza del fútbol, las decisiones deportivas y el calendario internacional. La organización ha asegurado que el proyecto solo avanzará si recibe el respaldo de las federaciones nacionales y la aprobación de su Consejo.
Este debate se suma a un enfrentamiento anterior entre la UEFA y la FIFA, provocado por la retirada de una sanción a Folarin Balogun, jugador de la selección de Estados Unidos, lo que le permitió participar en los octavos de final contra Bélgica. Este hecho fue interpretado por algunos como una concesión de un organismo que, según estas interpretaciones, dejó de ser imparcial, aunque Infantino negó cualquier implicación. La relación entre Donald Trump e Infantino ha sido objeto de comentarios, especialmente después de que la fortuna de la familia Kushner aumentara tras la llegada de Trump a la Casa Blanca.
La propuesta de la FIFA de crear la FIFA Forward Enterprise para la gestión comercial de sus eventos, con la posible entrada de inversores privados, ha intensificado el pulso por el control del negocio del fútbol mundial, generando una clara división con la UEFA.
Source: lavanguardia.com










