El Tour de Francia vuelve a Orcières-Merlette, una estación de esquí que es un lugar emblemático en la historia del ciclismo español. Esta localidad fue el escenario de una de las jornadas más memorables del Tour de 1971, cuando Luis Ocaña protagonizó una exhibición que dejó una profunda huella en la carrera.
El 8 de julio de 1971, Ocaña, líder del equipo Bic, lanzó un ataque decisivo que sorprendió a Eddy Merckx. A pesar de la corta duración de la etapa, el ciclista español ya había detectado ciertas debilidades en Merckx en jornadas previas, como en el Puy de Dôme y en el puerto de Porte. La estrategia de Ocaña se gestó en un momento en que el equipo Molteni, de Merckx, lo dejó solo al inicio de la etapa.
La jornada comenzó con un ataque de Joaquim Agostinho en la Cote de Laffrey, el primer puerto del día. Pronto se unieron a Agostinho un grupo de ciclistas que incluía a Ocaña, Gösta Pettersson, Lucien van Impe y el entonces líder, Joop Zoetemelk. Fue en la siguiente ascensión, en Noyer, a 70 kilómetros de la meta, donde Ocaña inició una escapada en solitario bajo un intenso sol.
La memorable escapada de Ocaña
La actuación de Ocaña en Orcières-Merlette fue una demostración de fuerza y determinación. Pedaleando en solitario, con su gorra blanca hacia atrás, el español fue aumentando progresivamente su ventaja sobre el resto de los competidores. Al llegar a la meta en Orcières-Merlette, en la parte sur de los Alpes, Ocaña aventajó a Van Impe en casi seis minutos y a Merckx en 8 minutos y 42 segundos.
La hazaña de Ocaña fue ampliamente reconocida. El periódico L’Equipe tituló su crónica con la frase: «Ocaña soberano, Ocaña heroico. El emperador hecho pedazos», acompañando una foto del español con el maillot amarillo. El propio Merckx, visiblemente afectado por la derrota, declaró: «Nos ha matado como El Cordobés a los toros».
La velocidad de la etapa fue tan elevada que 71 de los 109 corredores llegaron fuera de control, lo que obligó a su repesca. William Fotheringham, biógrafo de Merckx, describió esta etapa como una de las más grandes en la historia del ciclismo, comparándola con el famoso combate entre Ali y Foreman. Sin embargo, Fotheringham también señaló que solo la contrarreloj de Lemond y Fignon en 1989 podría ser más famosa en la historia del Tour.

El desenlace y la rivalidad
A pesar de la contundente victoria de Ocaña, la rivalidad con Merckx continuó. La derrota en Orcières-Merlette, la primera vez que Merckx se mostró vulnerable en una Gran Vuelta, no mermó su espíritu competitivo. Al día siguiente, tras la etapa de descanso, Merckx atacó desde el kilómetro cero junto a dos compañeros del Molteni en dirección a Marsella, logrando recortar dos minutos a Ocaña.
La tragedia golpeó a Ocaña pocos días después de su triunfo en Orcières-Merlette. Durante el descenso del Col de la Menté, bajo una intensa granizada, Ocaña sufrió una brutal caída. Tras estrellarse en una curva a izquierdas, fue arrollado por Zoetemelk cuando intentaba levantarse, lo que le provocó una evacuación en helicóptero y puso fin a sus aspiraciones en el Tour de 1971. Merckx, aunque se benefició de la caída, expresó que preferiría haber terminado segundo que haber ganado de esa manera, y se negó a subir al podio o vestir el maillot amarillo.
Fotheringham considera que Ocaña fue un ciclista brillante, aunque sin la consistencia para ganar el Tour en múltiples ocasiones. El biógrafo cree que Ocaña podría haber ganado el Tour de 1971 sin la caída, y que Merckx lo atormentó. Ocaña finalmente ganó el Tour de 1973, un año en el que Merckx no participó en la Grande Boucle. Fotheringham concluye que Orcières representó la mayor derrota de Merckx en sus mejores años y que Ocaña fue el rival al que más temía en el Tour.
Este regreso del Tour a Orcières-Merlette evoca la memoria de aquella jornada histórica del 8 de julio de 1971.
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Source: elmundo.es










