La Federación Italiana de Fútbol (FICG) ha decidido no nombrar a Andrea Pirlo como nuevo seleccionador nacional, una decisión que ha provocado la dimisión de Paolo Maldini, director técnico de la federación, y de Leonardo de Araújo, asesor. La controversia surgió a raíz de los vínculos de Pirlo con una empresa rusa, lo que generó un escándalo en el fútbol italiano.
La noticia fue confirmada por el propio Pirlo a través de un mensaje en Instagram. En su publicación, el exfutbolista expresó su amargura por el debate generado en torno a su nombre y la posibilidad de asumir el cargo. Afirmó que su colaboración profesional, que fue objeto de la polémica, se enmarca en su trayectoria en los Emiratos Árabes Unidos y es de carácter exclusivamente comercial y deportivo.
La polémica en torno a Pirlo
El acuerdo con Pirlo, leyenda del Milan, estaba prácticamente cerrado por parte de la federación. De hecho, antes de que los políticos del país sacaran a la luz su conexión con Rusia, existía unanimidad en la federación sobre su figura. Esto ocurrió después de que Pep Guardiola y Carlo Ancelotti rechazaran la oportunidad de dirigir a la ‘Azzurra‘.
Las dudas sobre el nombramiento de Pirlo aumentaron con el tiempo, no solo por sus experiencias previas en los banquillos de la Juventus y la Sampdoria, sino también por cuestiones políticas. Se reveló que Pirlo mantiene un contrato con Fonbet, una casa de apuestas rusa, como parte de su colaboración con el United FC de Dubái. El propietario de este club es el empresario ruso Sergey Lomakin.
En mayo, Pirlo participó en Moscú en el Football Day, un evento promocional organizado por Fonbet. Su imagen fue utilizada por la casa de apuestas para presentar el regreso de figuras del fútbol como una señal de la normalización del deporte ruso, una estrategia que ha sido descrita como «sportswashing» por algunos analistas.
Ante la polémica, la FICG esperaba que Pirlo anunciara la rescisión de su contrato con Fonbet para evitar conflictos de imagen. Sin embargo, Pirlo defendió la naturaleza comercial de su acuerdo y no anunció su ruptura. Horas después, la federación decidió romper las negociaciones con él.
La situación se intensificó aún más cuando el embajador ruso en Italia, Alexey Paramonov, expresó su solidaridad con Pirlo en una carta abierta. En ella, lamentó que el exfutbolista fuera víctima del «ostracismo» de un establishment «pseudo-democrático» a pesar de su contribución al deporte.
Dimisiones y el futuro de la selección
La decisión de no contar con Pirlo fue tomada por Giovanni Malagò, presidente de la FICG. Esta situación ha provocado una ruptura en las relaciones con Paolo Maldini y Leonardo de Araújo, quienes confiaban plenamente en Pirlo y lo consideraban su gran apuesta, a pesar de su contrato con la casa de apuestas rusa.
El enfado de ambos directivos fue tal que comunicaron su dimisión. Según informes desde Italia, no consideraban siquiera la opción de fichar a Antonio Conte o Roberto Mancini como seleccionadores, quienes ahora son los principales candidatos tras el «caso Pirlo».
Maldini había aceptado su cargo con la promesa de tener autonomía para reconstruir la selección durante la próxima década. La negativa de la federación a seguir adelante con el nombramiento de Pirlo, el candidato elegido por su equipo, lo llevó a presentar su renuncia, al igual que Leonardo.
En este momento desastroso para el Calcio, y tras haberse quedado fuera del Mundial por tercera vez consecutiva, Italia suma un nuevo escándalo. La federación se ve obligada a empezar de nuevo, y la decisión definitiva sobre el próximo seleccionador podría llegar en las próximas horas.
Pirlo, en su comunicado, agradeció a Maldini y a Leonardo la estima y confianza que le demostraron, reconociendo su experiencia, seriedad y amor por el fútbol italiano. Lamentó que una decisión deportiva se convirtiera en un debate público que le atribuyó significados e intenciones que no le pertenecen, reafirmando que su amor por Italia no depende de una posición.
Source: sport.es










