Vollering se impone en una etapa exigente
Demi Vollering, ciclista neerlandesa del FDJ-Suez, demostró su fortaleza al imponerse en la quinta etapa del Tour de Francia Femenino. La etapa, de 140 km entre Mâcon y Belleville-en-Beaujolais, incluyó ocho puertos de montaña. Vollering atacó en el último ascenso, Mount Brouilly, un puerto de segunda categoría con rampas del 9%, a 10 km de la meta. Su victoria la acerca a 12 segundos de la líder general, Marlen Reusser, gracias a la bonificación obtenida por el triunfo.
La ciclista neerlandesa, que ya ha ganado el Tour de Flandes, la Flecha Valona, la Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Italia este año, se posiciona como una fuerte contendiente para sumar su segundo Tour. En los últimos 5 km de la etapa, Vollering, Reusser y Katarzyna Niewiadoma-Phinney se mantuvieron en cabeza, con una ventaja de 1 minuto y 25 segundos sobre el grupo perseguidor. A pesar de que Niewiadoma-Phinney se colocó al frente para el sprint, Vollering se llevó la victoria con una potente pedalada final. Esta es su cuarta victoria de etapa en el Tour y la 66.ª en su carrera profesional.
Reusser mantiene el liderato y Movistar redefine su estrategia
A pesar de la victoria de Vollering, Marlen Reusser del Movistar Team, defendió su maillot amarillo, que había conseguido tras una contrarreloj en Dijon. Reusser lidera la clasificación general con 14 segundos sobre Vollering y 54 segundos sobre Cédrine Kerbaol. Este liderato representa un cambio significativo para el Movistar Team, que no había tenido una corredora en el maillot amarillo del Tour de Francia Femenino desde el 31 de julio de 2022, cuando Annemiek van Vleuten lideró la carrera.
El maillot amarillo de Reusser, obtenido en 27 minutos y 30 segundos, no solo es el resultado de una contrarreloj destacada, sino también la confirmación de una nueva dirección para el equipo. La formación española ahora debe controlar y defender su posición, demostrando que tiene un equipo capaz de apoyar a su líder en las etapas de montaña. La victoria de Reusser en Dijon, donde salió vestida de arcoíris y terminó de amarillo, ha modificado los planes del equipo, que ya no puede limitarse a buscar victorias parciales.
La llegada de Reusser al equipo, más allá de sus capacidades como especialista en contrarreloj y clásicas, la posiciona como una figura central para el proyecto del Movistar Team. Su rendimiento en el Tour será crucial para determinar si puede aspirar de manera habitual a las grandes vueltas. El equipo, tras la retirada de Van Vleuten, había perdido una referencia mundial, y Reusser ofrece resultados y visibilidad internacional. Su liderazgo devuelve protagonismo al patrocinador y confirma que el proyecto busca construir una nueva era, sin depender únicamente de los éxitos pasados.
Impacto en la clasificación general y próximos desafíos
La etapa también tuvo un impacto en otras ciclistas. La catalana Paula Blasi del UAE y la francesa Pauline Ferrand-Prévot del Visma, la actual campeona del Tour, perdieron terreno. Blasi, de Esplugues de Llobregat, finalizó en la 15.ª posición, cediendo 2 minutos y 27 segundos a Vollering, mientras que Ferrand-Prévot fue 19.ª, a 2 minutos y 35 segundos. Como resultado, Blasi perdió el maillot blanco de mejor joven en favor de Niedermaier y descendió del 7.º al 10.º puesto en la clasificación general, quedando a 3 minutos y 51 segundos de la líder Reusser.
La diferencia de 14 segundos entre Reusser y Vollering, aunque significativa después de cuatro etapas, aún no es suficiente para asegurar la tranquilidad en el Tour. Vollering sigue siendo una referencia clave para las jornadas decisivas, y Reusser deberá responder en terrenos menos favorables que los 21 kilómetros de contrarreloj de Dijon. La incógnita no reside en su potencia o resistencia, ya que Reusser ha demostrado tener un motor privilegiado, sino en su capacidad para mantener el ritmo en las prolongadas pendientes de montaña, donde las escaladoras puras podrían convertir el Tour en una carrera de supervivencia.
El Movistar Team deberá apoyar a Reusser para encontrar esa respuesta. A diferencia de la estrategia con Van Vleuten, quien podía atacar desde lejos, Reusser no necesita destrozar el Tour para ganarlo. Su camino implica aprovechar su superioridad en la contrarreloj, minimizar las pérdidas en los puertos importantes y utilizar al equipo para controlar los ataques de sus rivales. Esta es una forma diferente de luchar por el maillot amarillo, pero no necesariamente menos efectiva. La próxima etapa, la 6.ª, será una jornada de media montaña de 153 km entre Montbrison y Tournon-sur-Rhône, con seis puertos de montaña, sirviendo de prólogo al Mont Ventoux del viernes.
Source: marca.com










