«No me han compensado en nada económicamente, ni los 120.000 euros que se dijo que me habían pagado». Estas palabras de Dolores Vázquez reflejan su situación actual tras 26 años de una condena injusta.
Dolores Vázquez fue condenada erróneamente por el asesinato de Rocío Wanninkhof. Pasó 17 meses en prisión antes de ser absuelta. Las pruebas que la exoneraron aparecieron en 2003 durante el caso de Sonia Carabantes.
El 27 de abril de 2026, recibió la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad. Sin embargo, esta distinción no acompaña a una indemnización económica del Gobierno español.
El caso de Vázquez es considerado uno de los mayores errores judiciales en España. Su juicio mediático afectó gravemente su imagen y estuvo marcado por prejuicios sociales hacia su orientación sexual.
Vázquez fue detenida en septiembre de 2000 como principal sospechosa del crimen. Tras su absolución, se mudó a Reino Unido para escapar del estigma social. Regresó a España en 2019 y se estableció en Betanzos.
Juan del Val comentó sobre el caso: «Se la condena por lesbiana y porque no era simpática». Esta afirmación destaca el impacto del juicio mediático y los prejuicios que enfrentó.
Hoy, Vázquez sigue luchando por justicia. Aunque ha expresado que «me siento una persona distinta; no olvido, pero lo llevo mejor», la falta de compensación económica persiste como una herida abierta.
La próxima acción legal o declaración oficial podría ser crucial para su situación actual. La visibilidad lésbica y la lucha contra el error judicial continúan siendo temas relevantes en este contexto.










